¿Quién soy?

Mi nombre es José María Rodríguez de Castro. La mayoría de las personas me conocen como Chema.

Es difícil resumir ya tantos años. Y quiero vincularlos a quien me animó, inspiró, confió en mi y me apoyó en toda esta andadura. Va por ellas y ellos.

Nací en la apacible, sosegada y castellana ciudad de Palencia, en 1967. No sería nada de lo que soy sin mis padres, María y Fermín, y mis hermanos, Pilar y Fermín. Quizás, sin saberlo, ellos me inculcaron mi pasión por el cambio, la colaboración con familias y el arte de conversar.

Gracias a ellos tuve una infancia feliz y plena y una juventud divertida y saludable. Esto no hubiera sido posible sin mi amigo Juan Antonio Martín, mi hermano de vida. Su sensatez, generosidad y complicidades me siguen acompañando, orientando, guiando y a él acudo a menudo, a pesar de la distancia.

Estudié en la Universidad de Salamanca la Licenciatura en Psicología. Pronto descubrí mi curiosidad por la terapia familiar, el modelo sistémico y los modelos posmodernos en Psicoterapia. A finales de los 80´ inicié mi formación en estas ideas de la mano de Pepe Rodríguez–Arias y los compañeros de PSITRA (histórico y querido Centro de Terapia y Formación en Salamanca), de Alberto Rodríguez Morejón, Mark Beyebach y Rafael Piqueras. Amplié mis inquietudes en los cursos de doctorado en Sexología a principios de los 90, de la mano de Félix López y Antonio Fuertes y muchos otros y otras. Mi gratitud a sus semillas salmantinas.

En 1993 trabajé en un gabinete privado en Palencia, CENSIPAL, durante 6 años, aprendiendo esta extraña artesanía que es la terapia con mi colega y amigo Antolín Pérez. A la vez, compaginaba la formación y más tarde el trabajo en el Master de Formación en Terapia Sistémica de la Universidad Pontificia de Salamanca, al lado de Alberto y Mark, compartiendo también la docencia de las prácticas de la asignatura de Terapia Familiar. Fecundos años de trabajo, disfrute, experiencias de formación increíbles y compañeros y compañeras maravillosas. Y mis primeros cursos de formación con grandes amigos como José Manuel Rodríguez y Esther Beltrán. Y mi socio de cursos y terapias, mi amigo del alma, Jorge Campos.

 

Desde el año 1996, tras coincidir en un Congreso de Terapia Familiar, nació la conexión gallega. Estuve en el gabinete “Karma”, en Vigo, y desde entonces, en el programa “Cambio” y en muchos seminarios impartidos al calor y el entusiasmo de muchos amigos y colegas, Charly, José Antonio, Manolo, José Nores, Antonio Olives y tanta buena gente de esa “miña terra galega”.

En 1999 me traslado a Málaga. Compartí un gabinete de psicoterapia llamado “Soluciones” con Alberto Rodríguez, otro de mis hermanos adoptivos. Allí “formamos” unas cuantas generaciones de estupendos profesionales. Siempre me acompañarán las risas y las horas de trabajo con Alberto Gámez y Gabriel Bauer, mis amigos entre muchos. Colaboré varios años en el COF de Málaga, al lado de Santiago Martínez, un hombre bueno y sabio. Y participé en el inicio del Servicio de Postadopción de Andalucía Oriental, para la Junta de Andalucía y el Grupo Eulen.

En 2005, rumbo a Palma de Mallorca, desarrollamos un frutífero proyecto, el Servicio de Postadopción de las Islas Baleares, gestionado por Fodesba, del que fui coordinador técnico, psicólogo y terapeuta familiar. Y en el año 2006 soy contratado como Terapeuta Familiar y Psicólogo en el Servicio de Infancia y Familia (SIF) perteneciente a la Dirección de Área de Protección al Menor y Atención a la Familia, S´Institut de Servicios Sociales del Consell de Mallorca. Nunca olvidaré el apoyo y el aprendizaje de mi “jefe” Serafín Carvallo (cuántos recuerdos, cuánto afecto!!) y de mis compañeros Olga Guerra, Mónica, Toni, Domingo y Lucía, y tantos, hasta el año 2014.

 
Sería injusto e ingrato si no recordase con total afecto, respeto y entusiasmo a Quico Campos y Pepa Cardona, mis padrinos, compañeros y amigos en los estupendos 7 años en los que colaboramos en La Universidad de las Islas Baleares, como docente en Trabajo Social y en el Master de Mediación Familiar. Fueron y son parte de mi familia mallorquina.

En 2015 inicio mi andadura canaria en el Programa de Preservación Familiar Rumbo, de Opción 3, financiado por el Gobierno de Canarias en Coordinación de tratamientos con Fiscalía de Menores y Dirección General de Menores. Trabajé en Gran Canaria y en La Laguna, y viajé por La Palma, Lanzarote y Fuerteventura, visitando familias y adolescentes por estas tierras hermosas y queridas. Mi gratitud con mi jefe, Daniel Serfaty y a muchas y muchos compañeros con los que fue un regalo trabajar esos años. Ellos y ellas saben quienes son.

También he estado ligado especialmente a Tenerife desde el año 2000, gracias a las invitaciones y colaboraciones del colectivo Harimaguada, que fueron creciendo, y convirtiendo pequeños seminarios en cursos para la Escuela de Servicios Sociales y Sanitarios de Canarias, (ESSSCAN) y germen del, finalmente, Curso de Especialista en Intervenciones Sistémicas de La Universidad de la Laguna. Gracias a Ana Pino y a su gabinete ALEA. Gracias a Miguel Hernández, por ser mi psiquiatra postmodernista antídoto y “antitodo”.  Sobretodo por ser mis amigos, mi familia chicharrera y guanche. Y a Gema, Doli y Mamen, Blanca, Dácil, María Jesús, Emilio, Elena, Guasi, Damián, y tanta y tanta buena gente de mis amadas Islas Canarias.

Desde inicios de 2020 resido en Chiclana, bello pueblo con su playa utópica de la Barrosa. Sigo ligado como siempre a mi pasión por la terapia sistémica y sus posibilidades en la práctica privada y la formación.

La otra pasión es mi familia gaditana. Sin ellos, no duraría tanto y tanto el entusiasmo.

 
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